"¡Estamos contigo México!".

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Ernesto alcaraz v

COLUMNA VERTEBRAL

Dicen que Enrique Peña Nieto, solo y en el momento propicio, decidirá el Candidato Presidencial de su partido. Quizá sí, pero no será tan fácil como se pregona. Antes, tendrá que consultar, librar acuerdos y compromisos en las 32 entidades del País y con toda La Clase Política. Tendrá que construir pactos y responsabilidades comunes. Cierto que tiene amplia influencia por ser el Líder del PRI y su inclinación va a ser decisiva. Así entonces ejercerá el “Dedazo” con el sustento colectivo de sus estructuras y con las que se adhieran.

En el mismo orden de ideas, Andrés Manuel López Obrador ha satanizado el “dedazo” ajeno. Pero él, al alza en las preferencias, líder absoluto y guía indiscutible y sin contrapeso alguno, se encumbró como el clásico elector autoritario. Él solo y con su “dedito” decidió en la Ciudad de México. Sí, los Estatutos de MORENA consignan el Acuerdo y las Encuestas para elegir candidatos, pero una encuesta con resultados que nadie conoce, ni los siquiera los aspirantes, en nada abonan a la Democracia que pregona al interior de su partido.

Cayó en lo mismo que repudia, y sin necesidad, porque el control que mantiene sobre su partido bien pudo haber sacado la designación en Unidad...y hasta por aclamación, a través de una Asamblea como las que él mejor que nadie sabe organizar. Y lo hizo así, porque considera, y así lo aprecian sus seguidores y exaltados, que la decisión que él tome, no pasa nada. Las criticas ni lo bajan de las encuestas ni lo doblan en su aspiración.

Por eso, contra Morena, rebotan algunas interrogantes: ¿Es realmente este tipo de democracia interna, tan exigida al PRI, al PAN y al PRD, la que la ciudadanía quería apreciar en Morena? ¿Confirma así Morena que es un partido diferente? ¿El enfado popular sobre la imposición se tranquilizará con este tipo de procedimientos? ¿Hay alguna diferencia en la forma que el PRI pudiera designar a su candidato presidencial, a la manera en qué decidió Morena en la CDMÉX? Lo cierto es que cada quién opta por el procedimiento que más le convenga. Si les interesa generar confianza ciudadana, mantener la cohesión interna, economizar recursos y no desgastar a sus aspirantes, creo que ésta no fue ni es la mejor forma.

A propósito, las cifras de casi todas las encuestas hacen saber que ningún partido alcanza el universo previsto de votación para la elección del 2018: Es decir, el 30 por ciento. Ni solos ni en alianzas. Además, expresan que sólo 3 de 9 partidos políticos son competitivos. Y me pregunto: ¿esa es la proporción ciudadana que representan? Nada relevante.

La propuesta política original de abrir la participación electoral a las voces y grupos disidentes de los años 70 fue un acierto. Se le dio cauce al descontento juvenil y a la presión social y para que la pluralidad política del País estuviera representada. Pero el PRI era hegemónico. Ya en 1977, el PRI se fractura y se construye una inteligente propuesta de unificación de la izquierda mexicana, dirigida por priístas de viejo cuño. Una izquierda híbrida, pero fuerte y cohesionada. Ahora están divididos y se abrieron grietas internas.

Los grupos se confrontaron, y últimamente, ante la real fragmentación del voto, y en razón del pragmatismo electoral estimulado por las dirigencias partidistas del PAN y el PRD, insisten en un Frente Opositor. Pero no avizoran que un importante sector de la ciudadanía está confundida y no termina de ubicarse.

No sé si es una estrategia planeada o es resultado de la propia inercia negativa de sus malos procederes. Lo cierto es que ahora todos necesitan hacer alianzas electorales. Solos, ninguno tiene segura la victoria. Y si fue calculado fragmentar el voto, pues nos han dividido.

El PRI, por su parte, se mantiene en la tercera posición, pero tiende a subir. ¿Qué tanto podrá? Pues será en la medida que se vean resultados de gobierno tangibles y no aparezcan nuevos actos de rapiña ni de irresponsabilidad administrativa. Y esto les puede suceder a todos los partidos que son gobierno, porque anularía cualquier logro positivo. Pueden subir, como bajar en la intención del voto. Pero también es interesante entender que quien llega al tope de preferencias electorales, tiende a la baja, pues es cuando la competencia cobra vigencia y ofrece mayor claridad a la ciudadana.

Por eso destaco lo que informó Laredo & El Universal la semana pasada. El PRI subió de mayo a agosto, 6 puntos y ahora está a 18 dígitos en el standing electoral. Y el Presidente, en ese mismo lapso, aumentó su credibilidad 3 puntos. ¿Coincidencia o casualidad que ambos mejoren en la percepción ciudadana? En política no las hay. Lo real es que el PRI sube. MORENA bajó un punto y el PAN, dos.

Como se aprecia el PRI ofrece la expectativa de un serio competidor y afina la estrategia de construir consensos y opciones concurrentes y de compromiso con la Clase Política Nacional para apuntalar la designación del candidato Presidencial.

Y si esta estrategia de cohesión política se cristaliza y va en la misma intención para los demás cargos de elección popular en los estados y municipios, es previsible una vigorosa movilización priísta nacional. Ello, más logros gubernamentales importantes sería el “Plus” que el PRI requiere para que el péndulo gire en torno de lo que la ciudadanía pueda reconocer y valorar. Porque a final de cuentas, y sin excepción, quien camine en la dirección que esperan los electores, tendrá mayor ventaja y posibilidades.

Hay que reflexionar en serio y entender mejor nuestro cuestionado sistema político de partidos, sobre todo en cuanto a democracia interna y procesos de elección se refiere. Ni somos inocentes ni nos sentimos engañados. De esto y más, vamos a seguir viendo en las semanas y los meses por venir. Estemos atentos a los acontecimientos. Calma y tranquilidad es lo aconsejable. Porque vienen más encuestas y mayor agitación electoral. ¡Reflexionemos!