Ya disponible para su descarga la revista Didáktica Octubre 2017

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Hay una fuerte costumbre en México de reunirse los domingos en familia en casa de los padres o de algún familiar que acepte sea la reunión en casa de ellos. Lo cierto es que dichas reuniones pueden ser por la mañana para desayunar o bien al mediodía para comer o bien en la tarde para cenar, todo dependerá de los hábitos que tengan para estar juntos y tener una reunión familiar con éxito. Pudiéramos decir que dichas reuniones son de manera tradicional y que la costumbre ha configurado una rutina en cada miembro familiar. Sin embargo, habrá siempre o casi siempre alguien que no acuda a esas reuniones familiares por diversas causas justificables o no, pero que se abstiene de estar con su familia. Los ausentes son sin duda la comidilla de los demás, siendo el tema primero a discutir. Otras veces los comensales se convierten en los escuchas de diversos problemas que se ponen en la mesa para que alguien opine al respecto, se vale dar soluciones, sugerencias, consejos, y en veces hasta regañadas al que puso el problema en el centro. Regularmente son dificultades triviales que circulan en problemáticas de escuelas o simplemente porque alguien se desvela en alguna fiesta o en algún antro. Otras veces son temas políticos o sociales, como la violencia, la carestía, la corrupción los que se ponen en la mesa y que cada quien los toma desde su punto de vista sin poder evitar, casi siempre, las discusiones acaloradas que se derivan de ellos, y más cuando el contingente es grande. Por lo regular esa reuniones familiares dejan a cada miembro familiar un sentir agradable de estar todos reunidos y conversando diferentes temas con diferentes puntos de vista. Algunas familias se reúnen llevando diversos platillos para compartir y disfrutando la cocina de alguna experta, que como siempre, hay en cada familia. Me faltaba decirles que esas reuniones son casi siempre en casas donde los padres están aún con vida, ya que una vez que faltan ellos, las reuniones tienden a desaparecer, concentrándose en cada núcleo familiar, claro, no es una regla que tenga que cumplirse a pie juntillas, pero regularmente eso pasa. Cuando las reuniones familiares son ya de muchos años, pueda que dos o tres miembros de la familia, no todos, se sigan reuniendo en aras de no perder la tradición familiar nuclear y se mantenga la armonía en esas parejas que ya han compartido por muchos años su gusto por degustar esos suculentos desayunos, comidas o cenas. Siempre habrá alguien que prepare el café, otro que haga el jugo, por allá alguien más que haga una avena, o los chilaquiles verdes, la machaquita de carne de res con cebolla, tomate y chile verde, los siempre invitados blanquillos, no se diga que en veces se saborea una barbacoa de borrego, o una birria de chivo, algún mole de Oaxaca, un chile de queso, una exquisita lengua de res, en fin son tantas las formulaciones culinarias que con solo pensarlo ya me está dando hambre. Vieeeja hazme desayunooo. Así sea.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

www.didaktica.com