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ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

alcaraz ernesto

COLUMNA VERTEBRAL

No hay mejor propuesta ni mejor momento que actuar con cordura, tranquilizar las emociones, sofocar las pasiones y evitar la confrontación y la división ciudadana. Siempre ha sucedido que las agresiones y descalificaciones en campañas políticas dividan a la sociedad. En 2006 en el País, y en 2010, en Sinaloa. La falta de argumentos válidos y acreditables jurídicamente rebasó los estados de ánimo provocando fisuras familiares, graves enemistades y encono mediático. Fueron un coctel de arrebatos que incidieron en la discordia social.

Es deseable que la sensatez, la civilidad y la madurez guíen nuestras acciones si deseamos la armonía social. Nada que ver que somos un país iletrado y que por ese solo hecho se justifique la intimidación, el miedo y el fanatismo. Quien se diga ser de izquierda, de derecha o se ubique en el centro ideológico debe promover la concordia y no sembrar el odio y el rencor.  

No merecemos ser involucrados en intereses ajenos a la normalidad democrática. Como ciudadanos cumplimos un deber ciudadano y ejercemos un derecho. No más. Se proclama que todo proceso electoral es una fiesta cívica. Quizá así fue. Porque hoy, parece ser que sólo los ganadores electorales, apenas el 30 o 33 por ciento de la ciudadanía se regocija, y el resto, casi el 70 por ciento, se inconforma y se divide. Cifras peligrosas y más si van inundadas de consignas a la rebelión ciudadana. Unos para proclamar la victoria y otros para protestar por la derrota.

Hoy mismo ya es parte del discurso político entre los aspirantes de partidos políticos que buscan ser sus candidatos. En todos por igual. Pero llama la atención, que el Partido más “cohesionado”, MORENA, enfrente ya en la Ciudad de México inconformidades por la forma en que se seleccionará candidato al Gobierno de la Ciudad, que será a través de “encuesta”, hechas al gusto de AMLO, y por personas de todas sus confianzas. Aunque ya los analistas políticos coinciden en aventurar que no será elegido Ricardo Monreal, el más capaz y popular. Esto apenas empieza, esperemos lo que sucederá a los partidos en los estados con elecciones. A todos.  

Ante estos precedentes, yo vislumbro cuatro escenarios complicados en la ruta de la elección presidencial de 2018. Y lo aprecio así, porque cada vez más las instituciones pierden credibilidad y la desconfianza ciudadana crece.

PRIMERO: ¡Que el voto cuente! Cada boleta de la urna es contabilizada por ciudadanos vecinos y muchas veces conocidos. Y lo sostenible es que el proceso de votación y escrutinio en la casilla, en general, se realiza con normalidad y sin incidentes mayores. Nadie los escoge, son seleccionados bajo un proceso de insaculación del Órgano Distrital correspondiente. Pero su participación es implícitamente cuestionada cuando en el cómputo distrital el resultado es adverso al candidato de su preferencia, o antes, cuando apenas asoman las tendencias electorales desfavorables.

A partir de ahí es cuando se inicia el rejuego de la inconformidad y la descalificación del Proceso. En estas elecciones el descontento a nivel nacional, estatal, municipal y distrital sería un riesgo mayúsculo si no se tranquilizan los ánimos, y por qué no decirlo, si hay indecisiones, muestras de inequidad y falta de transparencia en los comicios.

SEGUNDO: La crítica persistente y desatinada de partidos políticos, aspirantes y analistas políticos que exigen “la renuncia de los consejeros electorales” ha permeado en el ánimo ciudadano, sobre todo de quienes siguen los dictados de sus preferencias. Es un desatino que pone contra la pared a los Órganos Electorales y asumen una presión mayor a su responsabilidad de garantizar procesos comiciales tranquilos y confiables.

El uso y abuso de los recursos públicos, serán tema diario de denuncias y controversias en el ámbito federal y a nivel regional, pues es sabido que en 25 entidades del País habrá elecciones concurrentes. Se movilizará casi todo el territorio nacional. Por eso, el INE y los órganos locales deben poner mucha atención en los recursos financieros y topes de campaña. Sí, igual que en la compra de votos y uso de despensas y otras motivaciones electorales. Y a decir verdad todos deben ser auditados y podrían ser causales de anulación de candidaturas, pues gobernadores y alcaldes tratarán de hacer lo posible para beneficiar a sus correligionarios.

TERCERO: Los medios de comunicación están atentos al proceso electoral e insisten en descifrar señas, dichos y distracciones para tomar posiciones e influir en el ánimo y en la orientación del voto ciudadano. Los hay desde quienes pregonan la derrota anticipada del PRI, que son muchos, y quienes vilipendian a Andrés Manuel López Obrador, y algunos, sin rubor alguno, se asumen como sus panegiristas. Otros más que estimulan la creación del Frente Amplio Opositor con tendencias a favorecer al PAN y desvalorizar al PRD. Todos juegan y nosotros, querámoslo o no, asumimos sus narrativas como ciertas y motivo de discusión y confrontación. Nos mueven e inducen por todos lados.

CUARTO: El Sector Privado y financiero y sus cámaras y organismos afines, tendrán definiciones muy cercanas a su interés, no por afinidades políticas o ideológicas, sino por interés económico. Todos los partidos y candidatos los convocan, pero hoy los empresarios han tomado la iniciativa para dialogar con quienes sean candidatos. Y van a ser importantes e influyentes en el desarrollo del Proceso, porque estará en juego el armazón Macroeconómico en el que ellos se desenvuelven con mayor soltura y eficacia. Y porque de él se benefician. Y es correcto. Nadie debe quedar exento de opinar, proponer y participar en la medida de su interés y conveniencia. Pero si la final es de tercios, será muy peligrosa la sacudida ciudadana. Por eso digo: ¡Hagámoslo con Sensatez y Civilidad!