"¡Estamos contigo México!".

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

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COLUMNA VERTEBRAL

La crítica avanza y la defensa se agota ante la corrupción que día a día brota en el País a todos los niveles y en todos los estratos de la sociedad. Ante ello, la comunicación oficial está dañada por el desenfrenado escarnio mediático. Al Gobierno le urge una estrategia valiente y eficaz que tranquilice a la población. El Presidente necesita compartir proyectos con los actores económicos y financieros y reanudar su enlace con la “clase dominante de la comunicación” para difundir sus consideraciones y acciones de gobierno. Hacerle saber a la población, con datos y pormenores convincentes, que hay   aciertos y avances de beneficio social.

Urge que el negativo mediático y social se convierta en acierto oficial, que los ánimos se tranquilicen y tengamos un año de debates y propuestas trascendentes que estimulen la reflexión e inviten a la concordia. Para ello, el Estado debe imponer condiciones que garanticen el Estado de Derecho, y que el ejercicio de Gobierno, en sus tres niveles, genere confianza y certidumbre ciudadana. Revertir el encono social en empatía comunitaria, porque la irritación social no debe crecer, hay que serenarla.

Es cierto que hay noticias relevantes que deberían ser puestas a la consideración ciudadana y no sólo las malas que ahogan al País. Se requiere de una nueva narrativa que interactúe con la sociedad y genere, cuando menos, el valor de la reflexión. Una argumentación de hechos que equilibre la opinión pública y permita recuperar la credibilidad del gobierno y sus instituciones.

Difícil el reto, porque la información tradicional de medios no camina en consonancia con el gobierno y sí aguijonea a la población. Agregue la severa falta de credibilidad social, que hoy es un mal mayor: Nadie creemos en nadie. Todo es disputa, nadie quiere coincidir, y menos, reconocer logros.

            La cuestión es, ¿qué hacer para que el “País no se inunde” de malas noticias? Sencillo. Cumpliendo con lo que sociedad quiere registrar: Beneficios y tranquilidad social. Enumero algunas que reflejarían certidumbre y confianza:

La Reforma Educativa avanza y se cubren con eficacia los trazos y plazos en su aplicación. Para luego, la mayor de las noticias: Tenemos Educación de Calidad con maestros preparados y sin injerencias políticas gremiales o privadas.

Las instituciones de Procuración e Impartición de Justicia ofrecen visos de control ante la violencia y la criminalidad y la población recuperó la tranquilidad. La Justicia dejó de ser discrecional y selectiva, y la corrupción, – que se inscribe en el gobierno y negocia con los particulares, - no es ya asiento de la impunidad.

La economía nacional rompió el “bajo y tradicional crecimiento económico” y el desarrollo social se refleja en una mejor calidad de vida en los hogares. El déficit laboral es menor. El salario mejora, se recupera su poder adquisitivo y el mercado interno se fortalece.

En las esferas del gobierno y del Sector Privado se lleva un control riguroso para abatir la corrupción, detectar y sancionar a quien hace mal uso de los recursos públicos y negocia con las licitaciones. La Clase Política Nacional se aprecia comprometida por el desarrollo del País, y más allá de Visiones e Ideologías diferentes rescata la credibilidad y la confianza ciudadana.

Los empresarios dejaron de confrontar al Gobierno y llegaron a importantes acuerdos para impulsar el desarrollo económico y la generación de empleos. La Iglesia Católica dejó el estribillo insolente contra el Gobierno y entendió que los espacios terrenales son propios de la autoridad civil. Y que ahora, desde los púlpitos y sus órganos de difusión, sus representantes dejaron atrás el discurso político y belicoso y “retomaron” la Palabra de Cristo.

Por decisión del Ejecutivo Federal se ejerce el Gobierno de Coalición    integrado por personas honestas y eficaces y ajenas a todo conflicto de interés. Se vislumbra un mayor nivel de gobernabilidad en el País.

Esto es lo que los mexicanos queremos. ¡Que la Democracia Social se robustezca!   Las bases están dadas, a pesar de las críticas. Es un gran desafío, pero debe solventarse, y ojalá, que podamos certificarlo.

Por eso será importante nuestra decisión en julio de 2018: Elijamos al mejor candidato, al verdaderamente honesto, al realista, al que consideremos más sincero y mejor preparado. Y al que se comprometa integrar en el gobierno a los mejores hombres y mujeres. Decidamos a conciencia. Total, el voto es libre y secreto. Pero con firmeza y compromiso, ¡hagamos que las cosas sucedan!