"¡Estamos contigo México!".

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Desconozco las razones por las que ultimaron a las dos enfermeras y al joven tras salir del lugar de reunión donde pasaban un rato alegre. Érika Montes de Oca y Cindy Cázares Siqueiros quienes eran trabajadoras del IMSS y fungían como enfermeras. Quiero explicarme qué pudo haber pasado para tener esos resultados de esas tres personas en plena juventud. Si bien es cierto, hay alarmas que me dicen que debo andar con cuidado y no confiarme de nadie y menos a altas horas de la noche. Pero la pregunta es ¿cómo hago entender a mi hija o hijo del peligro que viven cuando andan en esos lugares ya en la madrugada? Está claro que el peligro es un constructo social que se vincula con la existencia de los sujetos, cuyas acciones se explican en el contexto que viven. Las circunstancias son variadas y con especificidades muy distintas unas de otras. Pero ¿cómo resuelvo este asunto del peligro? Si en la naturaleza de nuestros hijos y la de todos los hijos, es que son empujados a vivir experiencias de toda índole, su misma incapacidad de vislumbrar el peligro y la confianza en ellos, es que no les va a pasar nada, ¿cómo evito o cómo influyo en ellos para que se retraigan o para disuadirlos de esos peligros? He sufrido lo suficiente debido a que tengo una hija que apenas rebasa los 20 años y que cada vez que sale a un antro la pongo en manos de mi Señor Jesús. Aun teniendo la fe necesaria, no deja uno de sentir los temores que cualquier padre tiene cuando sus hijos andan en la calle. Y confiarles su integridad o seguridad a las autoridades no es de todo satisfactorio al saber cómo se dan las cosas.

Por otro lado, este asunto de las autodefensas es algo que empieza a moverse en la ciudadanía y es que hay que aceptarlo, le hemos perdido la confianza a quienes tienen la responsabilidad de protegernos. Armar a la ciudadanía es también una consecuencia del mismo quebranto social y estructural gubernamental y aunque fingimos que eso no puede darse, la realidad es otra, ya hay mucha gente armada y esperando a ser atacada para responder en la misma tesitura de los malandros. El problema es ¿qué papel juegan la ciudadanía y las autoridades ante este posible hecho venidero? ¿Realmente las autoridades están esperando reacciones de la ciudadanía en estos términos? Quisiera pensar que no, pero los hechos son tan terribles, que por no ocurrirnos a nosotros, no dejan de ser horribles. Toda vez que en nuestras familias no haya pasado algo tan doloroso, además ni lo deseamos, no por ello dejamos de pensar en el dolor tan grande que viven los familiares de estas dos muchachas y del joven ultimados recientemente. Nuestras condolencias a sus familiares. Finalmente deberé aceptar que algo grave nos pueda ocurrir, en un asunto de irnos preparando para lo peor. Dios no quiera y seguro que Él no lo quiere, pero los malandros si lo quieren y es de ellos de los que nos tenemos que cuidar, sean verdes, azules, colorados o grises. Así sea.

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