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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Aquella vieja declaración de Andrés Manuel López Obrador “Al Diablo con las Instituciones”, no había tenido mucha importancia para mí en aquel entonces, ahora que estoy viendo al INE y el IEEM que se han confabulado para dar el triunfo a Alfredo Del Mazo Maza de las recientes elecciones del Estado de México, no me queda otra que darle enteramente la razón. Sé que los compromisos del sistema hacia los inversores que participaron con altas aportaciones para la campaña del sr. Del Mazo son muchos y que de alguna manera les deben cumplir. Finalmente la corrupción de nuevo ha ganado una más de las muchas batallas que veremos de aquí al 2018. Reconozco que no todo es blanco ni negro y que los grises serán mayores en tanto sigamos tibios ante los hechos que demandan actuación inmediata. No creo que seamos los únicos en el mundo donde existe la corrupción, sí en los niveles que la tenemos aquí. Para lo anterior necesitamos todos entender esas asimetrías influyentes y que inclinan la balanza hacia uno u otro lado. Sé también que los intereses mayores pueden imponerse como un asunto de mandato sistémico, que sin mediar análisis ni discusión se imponga en un ejercicio donde imperen las componendas de un poder fáctico y avasallador. Y aunque usted lector esté pensando que no pasa nada, usted bien sabe que si pasa y mucho. Sabemos de las muchas maniobras imperialistas que se ponen en operación para anular o desprestigiar movimientos en pro de la población en general y que esas maniobras devienen de un poder superior (para nada Dios) que le da orden al mundo, en apariencia, para el bien de todos. No obstante de lo dicho, los movimientos de liberación también son de grandes proporciones, pues a saber que no hay régimen que soporte por muchos años la opresión y el esclavismo intelectual, mucho menos el material y el espiritual. Los mexicanos, a diferencia de los venezolanos, somos más tolerantes, pero sin duda lo que pasa allá sucederá aquí, nos guste o no, es solo cuestión de tiempo. El hartazgo de los mexicanos para seguir soportando al sistema actual está llegando al límite del vaso, en poco tiempo rebosado el recipiente, empezará a derramar, y no líquido, sino actos de violencia que genera ese mismo hartazgo.

Las autoridades federales y estatales deben empezar el cambio reconociendo sus debilidades y una de ellas es el haber perdido el Estado de México. Por ningún motivo debe asumir la gubernatura de ese estado el sr. Del Mazo, pues al ostentar la falta de legitimidad, los que se creen más poderosos tratarán de ningunearlo para arrebatarle la autoridad. Si este señor Del Mazo no lo ve, es que el tamaño de su estatura política no da más. En tanto que esa luz le llegue a este señor, “que se vayan al diablo las instituciones”. Así sea.  

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