"¡Estamos contigo México!".

MANUEL CÁRDENAS FONSECA

MANUEL CARDENAS FONSECA

Soy un convencido de que “atrás” del poder económico y del ejercicio de la política hay otro Poder del cual emanan todas las variables del Poder: económico, político y cualesquier otra manifestación del mismo, variables tantas que en algunas personas se personifican más de una de las posibles.

En el ciclo del ejercicio del encargo de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, quien lo ejerce en nuestro país, siempre lo he dicho, es más poderoso que el presidente de los Estados Unidos de América pero menos poderoso que el de Corea del Norte.

Por allí se dice del encargo de abrir tres sobres que me lleva a pensar en sentido contrario de que perro no come perro, o que el perro bravo hasta a los de casa muerde.

Entramos de lleno en la ruta de definiciones hacia las candidaturas de los partidos políticos para el 2018, o bien de algunos aprontados que igual pegan chicle bajo la figura de independiente, tanto como el señor de Nuevo León o el diputado local de Jalisco que, estoy seguro, fueron promovidos por los dueños de ese Poder que señalo al principio de la presente colaboración.

Ya vemos así, cómo algunos, abusando de la ciudadanía o del manejo de masas, e inclusive de la pachanga mediática, dan cátedra de qué debe hacer “su” partido olvidándose de que traicionaron abiertamente al mismo cuando se trató de la sucesión en lo que fue su virreinato, más en tratándose de Sinaloa, en la que en muchas ocasiones los gobernadores sólo han sido gerentes de ese poder que no distingue en la mesa de las decisiones si eres “empresario” o líder de cártel bajo cualquier figura de sus manifestaciones.

Pues bien, sugiero que cuando afirmo que el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos goza de cabal salud, le ha de dar diarrea o incontinencia verbal a los que pontifican sobre los derroteros que habrán de tomar los dueños de aquél Poder, sea por cualquier partido o inventando y alentando independientes que, a la hora de sentarse, sabrán donde “vive Lencha”, aunque saben que ser empleado/gerente da sus privilegios los cuales cada vez son más acotados habida cuenta del abuso que han hecho del encargo de sus patrones.

Desde que tengo memoria, en Sinaloa, los gerentes que han detentado el encargo de gobernador no han dejado de ser sólo gerentes, y no han sabido ser parte del grupo que define el reparto de la nueva baraja para salud de todos e implementar un nuevo escenario en el que se deje de joder tanto y de manera tan frívola a la sociedad. Siempre les he dicho, a esos gerentes, que a los mortales no hay que joderlos y sí hay que mejorarles su calidad de vida y eso va en beneficio de una mayor renta para todos, inclusive, de sus patrones, pero son de mira corta y sugiero, de cerebro pequeño, tal vez por eso sólo fueron gerentes y hoy ex gerentes.

Pues bien, en el ciclo que va de Presidente Electo a sucesión presidencial, independientemente de lo acontecido con Carlos Salinas de Gortari y el pleito interno de los señores del Poder que vieron al encargado del despacho de igual o menor tamaño y prefirieron pedir perdón que permiso y quitaron la vida a Luis Donaldo, entramos en la definición y los márgenes que tiene Enrique Peña Nieto, quién, en términos de cómo entró, se ha preocupado del cómo va a salir y en ello va su influencia en decidir hasta donde la sucesión, que es la de él mismo.

Sugiero, en nuestro país, hacía muchos años que no se daba el que un integrante del Poder fuese a su vez quién detenta el encargo de Presidente y hoy lo es. Lo formaron, lo llevaron de la mano, pactaron el esquema con un empleado menor (FCH) que no supo formar parte del grupo de Poder y se quedó sólo en empleado y ahora ex (con los beneficios de haber sido), de tal suerte que logran llevarlo al encargo bajo la fórmula de la periferia al centro surgiendo de la periferia misma (Estado de México).

Es el caso que la salud de Enrique Peña Nieto está en óptimas condiciones si bien se había maltrecho bastante al grado de arriesgar su vida misma en el logro de lo solicitado por el Poder.

Empezó fuerte y vigoroso siendo acompañado con todo tipo de colores y en el inter de resultados, cuando todo parecía nubarrones, aguantó sólo sin decir que el resultado era concierto de todos y los que lo acompañaron pretendieron dejarlo sólo diciendo que Enrique era el único culpable, cuando todas fueron decisiones colegiadas vía el Congreso con amplísimas mayorías, sin faltar minorías que el Poder dejó existir para legitimar los esquemas que ampliarían su renta en las ganancias a obtener.

Pero en eso de dejarlo sólo los compañeros de aventura generaron la propia fortaleza de que hoy goza el Presidente ya que no lo tumbaron y empezaron a darse resultados de los que interesan al Poder. Y con lo que hoy se ve y se siente y se pone en perspectiva, los del Poder están muy felices.

Pues bien, si en un primer esquema Enrique decidió con quienes, en su descenso tuvo que pasar al: cuáles traen y yo les digo con cuál en el entendido de que todos son de ustedes, para luego seguir cayendo al grado de: cuáles traen y qué traigo yo para ver en dónde coincidimos pues también me necesitan y, de las coincidencias yo decido. Sin embargo, siguió cayendo y se vio en el escenario de: Díganme cuales traen y en que prelación para acomodarme en lo posible.

Sin embargo, efectos propios de las decisiones tomadas para satisfacer al Poder, y, por causas exógenas, amenazas externas que obedecen a otras latitudes se convirtieron en ventajas internas y sumaron sinergia de poder a Enrique Peña Nieto que empezó a revertir en sentido contrario la pérdida de poder y de capacidad de definición para irse recuperando aceleradamente hasta llegar, hoy por hoy, al punto de ser el gozne para que bajo cualquier expresión el Poder lo escuche dejándolo ser mano para definir quienes “participarán” y desde cuál sigla o representación. En las carreras de caballos todos son de cuadras amigas y cómplices y hasta corren perfiles de pista lodosa no vaya a ser que la naturaleza les haga una jugada, llueva, y entonces se caiga el corcel determinado para pista rápida y que era el “favorito”.

Así, en este tobogán del tiempo, hoy por hoy Enrique Peña Nieto tiene tanta salud que en la mesa de la que forma parte puede decirles a sus compañeros: “De éstos cuatro que YO traigo, díganme cuales tres los convencen más” (todos entienden que hoy la prelación es definida por EPN) y él definirá por aquél que le represente los menores riesgos y presente una renta aceptable para los dueños del Poder que lo acompañan a la mesa sabedores que después del crecimiento exponencial de las aspiraciones cristalizadas en las reformas “estructurales” viene el tiempo de que la euforia pase a ser alegría moderada que no tome el derrotero de Brasil, por decir lo menos.

¡Muchas gracias y sean felices!

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