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ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

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COLUMNA VERTEBRAL

El PRI atraviesa por una crisis de credibilidad: Tercero en preferencias en casi todas las encuestas y su Líder, el Presidente, con bajos niveles de aceptación. A pesar de ello, deberán ponderar y concluir lo que al Partido le conviene, y por encima de cualquier discusión y proyecto Electoral, estén apuntadas las aspiraciones y demandas ciudadanas.

Que los grupos de interés discrepen y se confronten, es dable en todos los partidos políticos. Porque la lógica política, es que si las partes (grupos) integran el Todo (Partido), el Todo tendrá que distribuir a las partes sus correspondientes porcentajes de representación. Nada nuevo. Sólo que el PRI, es el partido a vencer con la creencia que todos los males, son de su única responsabilidad. Pero porque además, lo que suceda en su XXII Asamblea Nacional modificará estrategias de los partidos de oposición.

Metidos en el tema. En las mesas de trabajo habrá contrastes, propuestas e intereses políticos que quieran incidir en las decisiones, pero su experiencia le permite, aún en la adversidad, saber construir consensos y alcanzar acuerdos de beneficio común. En las reuniones de trabajo, los liderazgos regionales jugarán un papel importante, y por lo mismo, los resolutivos deben tener claridad ante la exigencia y demanda de los electores: Querrán saber qué piensan los candidatos, qué proponen y cómo lo van a realizar.

La Asamblea definirá su Plataforma Electoral, propuesta de campaña que se pondrá a la consideración de la ciudadanía. ¡Qué se quiere, cuánto se ha avanzado, cuáles son los problemas urgentes de atención y cómo se piensa gobernar y coordinar a los mexicanos! ¡Es lo que ocupará la atención en estos meses, hasta que decidamos emitir el voto!

El tema de los Estatutos conserva la atención de partidos de oposición y opinadores, incluso de militantes priístas. La propuesta preliminar, difundidas por la dirigencia nacional es que no se eliminen los candados para elegir sus candidatos, y sí, se eleve al umbral del acuerdo, la posibilidad de un candidato presidencial simpatizante, con prestigio y reconocimiento social de probidad y capacidad y competitivo y comprometido para abanderar los postulados de los Documentos Básicos del PRI. Una difícil prueba para su Clase Política. Creo, que más que abrir candados, urge diseñar una “llave maestra” que evite la postulación de candidatos con antecedentes de corrupción y de relación con el narcotráfico.

Según la agenda temática de las mesas de trabajo, se contempla debatir la posibilidad de eliminar el fuero constitucional desde el Presidente Municipal hasta el Ejecutivo Federal e implantar la revocación de mandato para procesar a quiénes incumplan con sus atribuciones y violen la ley.

Habrá también correcciones en la reelección. Así, los legisladores plurinominales que aspiran a la reelección lo hagan por la vía uninominal, dando paso así a la “meritocracia partidista” y evitar el favoritismo, que permea a todos los partidos políticos. Hoy es una realidad que la valoración legislativa estará en bajo el monitoreo de la ciudadanía y ella ofrecerá su veredicto.

Por muchas razones, el PRI le apuesta al consenso político para diluir la anunciada “revuelta” crítica del PRI. Ponderar las propuestas y concluir lo que al PRI le conviene y lo que a la ciudadanía y a la población les afecta. Y el tono más agudo de la inconformidad social está en exigir a dirigentes y autoridades una clara y convincente Rendición de Cuentas. Frenar todo tipo de prácticas nocivas y de corrupción y evitar que la impunidad dañe la gobernabilidad y se acreciente la desconfianza ciudadana. En ello, no debe haber tregua ni marcha atrás.

La Asamblea tendrá que ser incluyente y su aspiración, la cohesión interna. Sin embargo, las propuestas y el debate rondaran los intereses de grupo movidos por sus aspiraciones electorales de las distintas corrientes que operan en el País. Habrá fricciones y se endurecerán los posicionamientos. Está en juego la gobernabilidad en la mayor parte de las regiones del territorio nacional. En las mesas temáticas deberán ponderar y concluir lo que al PRI le conviene y dar certidumbre ciudadana.

El PRI está comprometiendo la autocrítica y la reflexión abierta: ¿Qué es lo que se debe fortalecer y qué es lo que urge cambiar? Habrá presión por las propuestas, pero igual, deberá haber respuestas.

El PRI presentará a la ciudadanía un Programa de Acción con visión de futuro, no solamente para ganar la elección sino para precisar hacia donde puede y merece transitar el País: Cuáles son las prioridades y cómo enfrentar los retos por venir. Que hay avances, lo destacan especialistas en economía y finanzas públicas. Pero se requiere mejorar las condiciones de vida y generar bienestar para las familias y seguridad para los mexicanos. Políticas de largo alcance que den estabilidad económica, gobernabilidad y cohesión social.

Es importante señalar que además de la elección presidencial y la renovación del Congreso de la Unión, habrá elecciones concurrentes en 25 estados de la República y se elegirán 3 mil 234 cargos de elección popular, entre ellos 9 gubernaturas, 1 mil 163 presidentes municipales y 983 diputados locales. Además de regidores y síndicos procuradores. En total, se disputarán 18 mil cargos de elección popular.

Lo refiero porque surgirán propuestas y compromisos de otros partidos políticos y candidatos de signos ideológicos diferentes, que por igual, serán presentadas a la consideración de los electores. Comprometerán proyecto de gobierno, honestidad personal y capacidad administrativa, y la aceptación de corresponsabilidad política por las circunstancias que atraviesa el País. ¿Por qué? Porque el PRI ya no preside todas las entidades federativas: Es gobierno en 14. Las restantes 18 tienen gobiernos que comparten el PAN, el PRD, el Verde y un independiente.

Así entonces, la gobernabilidad del País, su progreso y desarrollo es corresponsabilidad de toda la Clase Política Nacional. No sólo la que representa el PRI. Y ante esa realidad que se evade con facilidad, y por la pluralidad social, estará la razón del voto ciudadano.