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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Mucho se ha hablado del por qué nos resistimos a lo nuevo o a lo diferente o simplemente que nos cuesta trabajo aprender algo cuando ya hay en la base del conocimiento algo de lo que ya estamos acostumbrado. Y es que dejar de pronto de pensar en lo que tenemos años pensando nos resulta por demás imposible hacerlo. Nuestro sistema de comercio y prácticamente todos los sistemas de información se basan en la repetición permanente de los productos que se quieren vender, de las ideas que se quieren incrustar en la psique de todos los humanos. Capacitar a un adulto resulta casi imposible hacerlo por la enorme cantidad de hábitos ya asumidos durante la vida activa del sujeto. Estamos claros que la costumbre y la tradición nos obliga muchas veces a actuar de manera distinta, o sea, ya aprendido nos resulta difícil cambiarlo. Y ustedes dirán ¿a qué viene todo esto? Bueno, nuestro sistema político mexicano nos han introyectado por muchos años, ideas del cómo actuar en la política nacional y de ello se desprenden las explicaciones de los actuares de todos nosotros. El sistema de coyuntura que nos alberga nos ha impedido ver el panorama amplio de la realidad en la que vivimos los mexicanos, toda vez que hay oportunidad de actuar, ya sea a favor, en contra o simplemente no hacerlo, deviene de una cultura social que hemos asumido por décadas. Pensar diferente se hace merecedor de un esfuerzo no acostumbrado por muchos, lo que hace el ejercicio un poco más duro. Aprender a desaprender o bien desaprender para aprender, nos lleva a transitar por lo nuevo, por rutas no transitadas antes, transitar por aquellos caminos que asustan a la gente y les llena de temores. Los tiempos modernos y el uso de tecnologías cambiantes o dinámicas nos ponen en aprietos, claro, no a todos, pero si a una cohorte de edad que varía de los 50 años de edad en adelante.

Rumbo al 2018 vendrán esquemas que puedan llevarnos a una transición del conocimiento, pero también a una situación nueva que obligadamente tendremos que enfrentar bajo un ambiente permanente de amenazas ambiental-político.

Decidir en la urna por alguien que ha estado siendo el blanco de muchas cosas para aborrecerlo y temerle, será un ejercicio difícil para aquellos que decidan seguir con los mismos aprendizajes que han moldeado durante su vida. Desaprender para aprender será entonces el ejercicio que te permita recorrer aquellos caminos que por mucho tiempo nos han atemorizado recorrerlo. Aprender a desaprender en estos tiempos será una herramienta estratégica para alcanzar el éxito en todo lo que hagamos nuevo. Aprender a desaprender deberá quitarnos los miedos que por décadas hemos sufrido los mexicanos. Aprender a desaprender nos hará libres de toda atadura cultural que impida que seamos quienes realmente queramos ser. Así sea.      

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