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VISOR SOCIAL
AMBROCIO MOJARDÍN HERÁLDEZ

En los últimos días ha habido una expresión abierta de varios grupos sociales, comunicadores e intelectuales, considerando que es urgente solicitar la declaración de Alerta por Violencia de Género (AVG) para Sinaloa. La motivación principal de tales expresiones parece ser el creciente número de mujeres asesinadas en los últimos años. ¿Qué significa la AVG? ¿De qué sirve? ¿Qué implicaciones tiene? ¿Qué más se necesita aparte de tal declaratoria?

Ambrocio-Mojardin-HeraldezLa Alerta por Violencia de Género contra las mujeres es un recurso legal, derivado de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida sin Violencia, que puede usar la sociedad para demandar la eliminación de los comportamientos que atentan contra el derecho de las mujeres a tener una vida sin violencia. El sentido de esta alerta es temporal y lo que busca es elevar el nivel de conciencia social sobre el problema, demandar el esfuerzo integral de los diversos órdenes de gobierno para erradicarlo y sensibilizar a la comunidad para la adopción de prácticas de convivencia que lo prevengan.

La solicitud de declaración de esta medida debe provenir de la sociedad organizada, pero la decide un grupo técnico. De acuerdo con el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES: www.inmujeres.gob.mx), el reglamento respectivo establece que la declaratoria oficial de la Alerta la hace un grupo conformado por un representante del Inmujeres, uno de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM), uno del organismo estatal de mujeres (ISMUJERES) uno de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y cuatro investigadores de instituciones educativas, especializados en violencia contra las mujeres (dos nacionales y dos locales).

Teóricamente, una declaratoria de “Alerta de Género” es un comunicado social de que los delitos contra las mujeres van en aumento y que se necesita tomar medidas más eficientes para detenerlos y erradicarlos. Esa alerta debe ser entendida como un llamado de atención a la sociedad, no solo a los gobiernos, de que urgen cambios en la materia. Un problema de esta magnitud reclama una posición firme de las instituciones del estado y una estrategia social que vaya más allá de estas.

El Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio (http://observatoriofeminicidio.blogspot.mx), en el marco de la celebración del Dia Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, señaló que hay una resistencia muy fuerte de los gobiernos por aceptar la declaratoria de Alerta de Género en sus territorios. Según sus números, en el país han sido solicitadas 10 declaratorias de alerta y no han sido aceptadas.

La Asociación Civil “Las Libres de Información Sexual, Región Centro” afirma que la resistencia de los gobiernos para aceptar la medida tiene que ver con una visión incompleta del problema y un afán excesivo por eludir una responsabilidad que, aunque le compete directamente, no le es exclusiva. La violencia en general y la violencia contra las mujeres en particular, tiene raíces muy profundas en el sistema de vida de una comunidad.

Las razones que motivan los actos de violencia están inscritas en la persona, pero se originan en el medio social que habita. Estudios de psicología social indican que los actos de violencia suceden en contextos donde el valor del otro está muy disminuido, la autoridad está ausente y las consecuencias de esos actos no tienen la fuerza como para evitarlos.

La cultura machista, el sentido pragmático de las relaciones interpersonales y la pérdida de los valores positivos para la convivencia forman parte de la realidad que seguramente están detrás del problema. Su atención rebasa los alcances de la estructura gubernamental y demanda incorporación de la sociedad.

Todos los gobiernos cuentan con programas para prevenir el delito y crear un ambiente social sano. En ello se invierten grandes presupuestos que crecen cada año. Lamentablemente, los resultados no son los esperados y es natural que la sociedad solicite la revisión de su eficiencia.

En Sinaloa algunos programas de seguridad han tenido resultados positivos; las cifras y las percepciones así lo indican. Sin embargo, en la violencia contra las mujeres, los resultados son muy pobres y urge que se tomen medidas extraordinarias.

Mientras la cifra general de homicidios va a la baja, el de asesinatos de mujeres va a la alza. Lo mismo en actos de violencia contra l@s menores de edad en el seno de la familia. Urge hacer algo más que lo que se está haciendo.

Con castigar a los responsables de los asesinatos de mujeres, algunos no tipificados como feminicidios, las instancias de procuración de justicia cumplen, pero el estado sigue en deuda porque el problema está creciendo. Mientras no se ataque la raíz del problema, que va más allá de leyes y castigos y que implica  a toda la sociedad no solo al gobierno, seguiremos viendo aumento en este delito.

Es natural que se le pida al gobierno que actúe y que acepte la Alerta de Género para que la sociedad se incorpore de manera activa a resolverlo. Las circunstancias indican que la medida es necesaria.

La aceptación de ella puede ser un gesto de madurez política y de visión de estado. Aceptarla puede ser una oportunidad para recrear las ligas de colaboración sociedad-gobierno y abrir opciones para logros superiores a favor de Sinaloa. ¿O, usted que opina?

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