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VISOR SOCIAL
AMBROCIO MOJARDÍN HERÁLDEZ

La sociedad enfrenta muchos comportamientos que descomponen su dinámica y abren espacio para el conflicto. Un comportamiento que casi nunca es referido como antisocial, o pernicioso, para la vida de los grupos e instituciones es el servilismo. ¿En que consiste? ¿Por qué es un comportamiento negativo? ¿Quiénes lo manifiestan?


Ambrocio-Mojardin-HeraldezEl servilismo es una tendencia del comportamiento en la que una persona decide  satisfacer a otra (regularmente con poder para resolverle sus intereses o necesidades), aún poniendo en riesgo su integridad física y moral. Quien es servil busca complacer al poderoso, sin más referente que hacerle realidad sus intereses, necesidades u objetivos.
De acuerdo con la psicología, el servilismo es una expresión patológica del comportamiento, que denota una condición extrema de autodescalificación individual y que motiva la competencia malsana. Solo puede ser servil una persona con problemas de autoestima, con una trayectoria marcada de abuso, con ignorancia extrema o con desajuste psicológico.
Kant afirma que el serivilismo es indicador de la devaluación individual de la persona. En su libro Metafísica de la Moral, afirma que ser servil implica una actitud deferente hacia otros, producida por la ignorancia, la incomprensión, o la devaluación del sí mismo, reconociendo en el otro una condición de superior absoluto.

En la condición de servil, según Kant, la conciencia de individualidad se somete dando lugar a un sentimiento de propiedad del otro. Estos comportamientos facilitan que las personas desarrollen actitudes de adhesión incondicional y empiecen un proceso de despersonalización, que más tarde desarrolla soberbia, intolerancia y hasta agresión contra quienes tienen y manifiestan opiniones diferentes.
Según la sociología, las actitudes de complacencia de intereses del otro son condición para la cohesión grupal. Sin embargo, la complacencia del otro olvidando el sí mismo (como es el caso del servil), son fuente para la descomposición de los intereses y prioridades de un grupo.

Desde la psicología política se afirma que el servilismo es la principal motivación del autoritarismo y motor de la creación de relaciones conflictivas. Una persona servil se dedica a sobrevalorar las cualidades del poderoso y hacerlas valer aún sacrificando su integridad, o poniendo en riesgo la estabilidad del grupo al que se pertenece.
Algunos estudios de psicología política indican que las personas que sostienen comportamientos de servilismo son las más propensas al fanatismo. Es decir, su  conducta, en representación del poderoso, es como si poseyera la verdad, tuviera todas las respuestas y no necesitara seguir buscandolas más allá del pensamiento de la persona con quien se es servil.
Según Christopher Freiman (en su artículo ¿Why be inmoral?, publicado en 2010), las personas serviles son individualistas y dispuestas a trasgredir la moral. Entre ellas podemos encontrar personas con muy bajo nivel intelectual y otros con gran inteligencia.

Según Freiman, una persona servil inteligente es más peligrosa para los proyectos colectivos porque disfraza su indignidad con resultados eficientes para el poderoso, manteniendo una aparente normalidad en el resto del grupo. Se empecina en tener a la mano del “jefe” los elementos más atractivos para la solución de los problemas y mantener alejados de éste a todos los que pueden ofrecer opciones competitivas con las suyas.

Freiman afirma que los serviles inteligentes generalmente disponen todo para que su influencia no sea amenzada con la presencia de ideas y propuestas de otros. Hacen lo necesario para volver inaccesibles a sus “jefes” y lograr que toda comunicación con ellos pase por sus manos.
Los serviles inteligentes son arrogantes y falsos con sus subordinados, pero se alertan y cambian inmediatamente en presencia de sus jefes. Desacreditan la opinión de gente honesta que puede ser atractiva y hacen uso eficiente del chisme para poner en entredicho lo que es de otros y supera lo propio.
Ser servil es diferente a ser servicial o cortez. Se confunden con facilidad porque todos los serviles son sirvientes, corteses y serviciales, pero únicamente con los poderosos. Sin embargo ser cortez y servicial son conductas prosociales que alimentan la cohesión grupal y no se expresan de manera especial con quien representa poder.

En la vida grupal e institucional se vuelve indispensable distinguirlos. Los serviles dificultan la vida grupal porque intentan a toda costa que la voluntad del poderoso sea la regla, independientemente de su valor real. Las personas serviciales y corteces promueven una relación armónica entre los integrantes de un grupo y facilitan la vida colectiva.
Nuestras instituciones sociales tienen en el servilismo una amenaza que poco se analiza, pero urge tratar. Quienes tienen responsabilidades de trascendencia social deben estar atent@s a esto y tomar medidas para controlarla. La tarea será difícil si consideran que en los serviles encuentran el reconocimiento que no les ofrece su desempeño. O ¿usted que opina?