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sergioceyca1Sergio Ceyca.

Al lado de Isaac Asimov, Arthur Clarke, Kurt Vonnegut y Ray Bradbury, Phillip K. Dick es uno de los escritores de ciencia ficción americanos más reconocidos. Sus trabajos han sido llevados a todo tipo de adaptación, desde la cinematográfica como Blade Runner o El vengador del futuro, hasta el cómic.
Ahora que acabo de volver a ver Blade Runner, adaptación de su novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, ciertas reflexiones giran en mi cabeza sobre la historia en sí, sobre el contexto del que habla, y sobre las diferencias de la adaptación.

Las comparto en los siguientes puntos:

a) ¿Hasta dónde la novela distópica es ciencia ficción? En un brillante ensayo de Isaac Asimov sobre 1984, comenta “Mucha gente cree que 1984 es una novela de ciencia ficción, pero quizá el único aspecto de 1984 que puede llevarlo a uno a pensar tal cosa es el hecho de que supuestamente transcurre en el futuro (…) La gran contribución de Orwell a la tecnología del futuro es que los televisores funcionan en los dos sentidos, y los que están obligados a oír y ver la pantalla de televisión pueden a su vez ser vistos y oídos y están bajo vigilancia constante, aun cuando duermen o están en el baño. De ahí la frase ‘El Gran Hermano está vigilándote’(…) En suma, si 1984 tiene que ser considerada como una obra de ciencia ficción, entonces es de muy mala ciencia ficción”. La verdad es que Isaac Asimov tiene un fuerte punto sobre este asunto: la ciencia ficción no sólo consiste en un hecho que ocurra en el futuro y que, por ende, tenga cosas distintas a la realidad presente, sino en hacerlo verosímil, y a su vez, algo que pudiera ocurrir: poner visión hacia el futuro y no poner algo que sonaría ridículo incluso hoy en día. Pero un detenimiento nos lleva a pensar que un mundo tan opresor parece más una pesadilla, un mundo kafkiano, a un mundo de ciencia ficción. Lo que nos regresa a K. Dick. En ¿Sueñan los androides…?, se muestra un mundo derruido, donde los carros vuelan y la población emigra a otros planetas, a joderse otros planetas, diría Bradbury, y sin embargo la novela no es distópica, no busca predecir nada, más bien sólo se complace con poder un poco de la pesadilla incluida en 1984, o de El Proceso, de fondo: ¿por qué los androides tienen que morir, no más por ser peligrosos, quién es esta autoridad que da la orden, quién representa al poder que busca controlar? En la novela hay varios argumentos que cimentan esto pero en la película el conflicto es mucho más sensible: los androides sueñan, sufren, han visto cosas que nosotros, humanos, no nos atrevemos a soñar, ¿por qué deben ser eliminados? Lo que nos lleva al segundo punto.    

b) ¿Y las leyes de la robótica? Isaac Asimov es uno de los pilares principales de la ciencia ficción, más eso no lo vuelve un dios intachable. Las leyes de la robótica, a las que incluso los miembros del campo científico prestan atención, están excluidas del libro sobre androides de K. Dick. ¿Habrá sido intencional o habrá sido un descuido? Intencional significaría que K. Dick quería apartarse del sequito de Asimov, que en realidad es muy grande la cantidad de escritores que basan sus escritos de ciencia ficción en los contextos de este escritor americano-ruso, y si fue un descuido quizá significaría que K. Dick tenía algún conflicto personal contra Asimov. De ninguno de los dos casos estoy informado. Lo que sí, por el contrario, puedo notar es que mientras que en la novela las leyes de la robótica están ausentes, en la adaptación cinematográfica son innecesarias. En la novela de K. Dick el grupo de androides Nexus 6 se rebelan contra sus dueños y los asesinan al no poder empatizar con ellos; en la película de Riddley Scott desde el inicio se declara que los androides pueden desarrollar emociones e inteligencia propia si viven lo suficiente, salvo que se les implante recuerdos, lo que hace que las leyes de la robótica, que usualmente controlan las acciones de robots no muy complejos, sean totalmente ignoradas. Y es que las leyes, en sí, son muy vagas, en uno de los cuentos de Asimov (Pruebas circunstanciales), la psicóloga en robots Susan Calvin declara que es muy vago diferenciar los actos de una persona con alta moral de los de un robot que sigue las tres leyes: que en esencia, las tres leyes son cosas que los humanos hacen por sentido común.    

c) Phillip K. Dick vs Riddley Scott. Muchos han comentado, y es algo que se puede notar a simple vista, que la adaptación de la novela de K Dick es pésima. Muchos dicen, incluso, que Blade Runner es mejor que ¿Sueñan los androides…? La verdad es que ambas historias son tan diferentes, con ciertos nexos en común, que casi pudieran ser consideradas como dos entidades distintas. Mientras que K. Dick en su libro hace girar la caza de Rick Deckard por los andrillos entre su matrimonio fallido, la secta religiosa de Wilbur Mercer, y demás detalles que dan la apariencia de novela distópica, como la narración de la guerra mundial terminal, en la película de Riddley Scott todo se redirige al tema moral del asesinato de estado, que también parece ordenado por una sociedad distópica, y la duda de la realidad, si estamos seguros de ser quién creemos, lo cuál es el tema central de K Dick en otros de sus libros como Ubik, y Fluyan mis lágrimas, dijo el policía; habiendo sido Phillip K Dick el epicentro de esta duda al haberse convencido, con el tiempo, de que el universo vive dentro de un sistema de computadoras y que en realidad hemos vivido muchas vidas. Este último tema místico, en la novela es tratado muy superficialmente, no es un final que llega a resignificar toda la historia. Como ya mencioné, ambos trabajos parecieran completamente autónomos.